Un buen libro es la prolongación de la existencia de un ser, por medio de su historia se honra su nombre, los libros son maestros que logran transmitir la lección de manera tranquila y sumisa, ellos tienen la capacidad de envolvernos en aventuras, de hacer que nos identifiquemos con personajes, de reflexionar y de hasta cambiar actitudes; Hay libros poderosos que logran traspasar las barreras del tiempo con sus historias, pero también hay libros que mueren en la primera contienda porque al abrirlos sus mensajes no dejan huella en nuestra vida, no logran hacernos viajar a través de sus líneas. Leer buenos libros es como alimentarse saludable, contribuye a nuestro bienestar físico y espiritual por ello en este océano de la lectura debemos dejarnos guiar por buenas brújulas para nadar sin temor de ahogarnos.
Leer un libro es emprender un viaje donde la imaginación es el timón y el libro es el mapa...
Un buen libro es el que estuvo construido con gracia y coherencia, es ese libro que no te cansa, sino que lees y te anima a seguir leyendo. Es aquel que te despierta sensaciones y sentimientos, es ese libro donde viajas sin perderte y con ganas de conocer mas.
El buen autor es el que logra crear una compatibilidad preciosa con el lector, es aquel que mueve tu mundo mágicamente pero que te afirma y te hace cociente de la realidad.
La lectura puede llegar a ser la única verdadera adicción que enriquece la mente humana...
El gusto literario es algo primordial a la hora de leer.
Joseph Brodsky nos dice que para conseguirlo hay que leer mucho, en especial la poesía.
Cuando se lee poesía, se lee el mundo poético, pero hay que saber hacerlo para llegar a establecer un gusto propio.
Para que ese gusto permanezca se necesita establecer contacto con las demás personas con un gusto literario definido. Eso ayuda al enriquecimiento en libros y más adelante en vocabulario.
Cuando se tiene un buen vocabulario el escribir resulta más sencillo y se escriben buenas obras que pueden perdurar en el tiempo.
Por lo tanto yo cambiaria el titulo por “Cómo adoptar un gusto literario”.
Joseph Brodsky inicia su análisis definiendo la Feria del libro de Turín cómo un tránsito o un círculo vicioso de locura colmado de las obras de Augusto Fernando Mobius y afirma que los libros tienen incluso menos vida que nosotros como humanos. Por otro lado, apoya ciertamente a quien dijo que filosofar es ejercitarse en morir, puesto que nadie rejuvenece al escribir un libro ni tampoco al leerlo. El autor, literariamente hablando, recomienda que para reconocer lo bueno debemos enfocarnos en la “distinción de lo malo”, así como el buen escritor se ocupa de leer basura para asentar un buen libro y tener los criterios necesarios para hacerlo. Puesto que leer libros es una actividad de alto consumo de tiempo, se advierte sobre idear un sistema económico que de igual forma se acople a nuestra subjetividad. Se trata entonces de dejarse llevar por el sentido propio, por desarrollar un gusto, familiarizarse con uno mismo y dejarse llevar por la exclusiva imaginación pensando siempre con proyección; es decir, en lo remoto. Para engancharse a una lectura cómoda y agradable es necesario, en ocasiones, dejarse llevar por los rumores, consejos de amigos o referencias de externos. Una gran ayuda podría ser entonces que anterior a leer nos demos a la tarea de contextualizarnos en todos los sentidos sobre la obra y el autor en y seguidamente tomar la decisión de leer o no leer, pues el autor afirma que el valor de una idea está relacionado con el contexto del cual se origina. Brodosky asevera sin interés particular, que el modo de desarrollar el buen gusto literario se da a través de la poesía ya que es la forma más precisa de comunicar experiencias humanas y ofrece grandes valores en operaciones lingüísticas. El autor habla así: la literatura comenzó con la poesía, sinónimo de economía a la hora de leer ya que su cuerpo es de corta voluminosidad. Afirma que la poesía es más ligera ya que es un arte semántico en el que las posibilidades de charlatanismo son mínimas; además cobra sentido con rapidez y su calidad de lenguaje se hace sentir inmediatamente. Por último, apunta la clave de todo está entonces en asegurarnos al momento de seleccionar, que los libros que tomemos pertenezcan a diferentes géneros literarios.
Un buen libro es la prolongación de la existencia de un ser, por medio de su historia se honra su nombre, los libros son maestros que logran transmitir la lección de manera tranquila y sumisa, ellos tienen la capacidad de envolvernos en aventuras, de hacer que nos identifiquemos con personajes, de reflexionar y de hasta cambiar actitudes; Hay libros poderosos que logran traspasar las barreras del tiempo con sus historias, pero también hay libros que mueren en la primera contienda porque al abrirlos sus mensajes no dejan huella en nuestra vida, no logran hacernos viajar a través de sus líneas. Leer buenos libros es como alimentarse saludable, contribuye a nuestro bienestar físico y espiritual por ello en este océano de la lectura debemos dejarnos guiar por buenas brújulas para nadar sin temor de ahogarnos.
ResponderEliminarLeer un libro es emprender un viaje donde la imaginación es el timón y el libro es el mapa...
ResponderEliminarUn buen libro es el que estuvo construido con gracia y coherencia, es ese libro que no te cansa, sino que lees y te anima a seguir leyendo. Es aquel que te despierta sensaciones y sentimientos, es ese libro donde viajas sin perderte y con ganas de conocer mas.
El buen autor es el que logra crear una compatibilidad preciosa con el lector, es aquel que mueve tu mundo mágicamente pero que te afirma y te hace cociente de la realidad.
La lectura puede llegar a ser la única verdadera adicción que enriquece la mente humana...
El gusto literario es algo primordial a la hora de leer.
ResponderEliminarJoseph Brodsky nos dice que para conseguirlo hay que leer mucho, en especial la poesía.
Cuando se lee poesía, se lee el mundo poético, pero hay que saber hacerlo para llegar a establecer un gusto propio.
Para que ese gusto permanezca se necesita establecer contacto con las demás personas con un gusto literario definido. Eso ayuda al enriquecimiento en libros y más adelante en vocabulario.
Cuando se tiene un buen vocabulario el escribir resulta más sencillo y se escriben buenas obras que pueden perdurar en el tiempo.
Por lo tanto yo cambiaria el titulo por “Cómo adoptar un gusto literario”.
Joseph Brodsky inicia su análisis definiendo la Feria del libro de Turín cómo un tránsito o un círculo vicioso de locura colmado de las obras de Augusto Fernando Mobius y afirma que los libros tienen incluso menos vida que nosotros como humanos. Por otro lado, apoya ciertamente a quien dijo que filosofar es ejercitarse en morir, puesto que nadie rejuvenece al escribir un libro ni tampoco al leerlo. El autor, literariamente hablando, recomienda que para reconocer lo bueno debemos enfocarnos en la “distinción de lo malo”, así como el buen escritor se ocupa de leer basura para asentar un buen libro y tener los criterios necesarios para hacerlo. Puesto que leer libros es una actividad de alto consumo de tiempo, se advierte sobre idear un sistema económico que de igual forma se acople a nuestra subjetividad. Se trata entonces de dejarse llevar por el sentido propio, por desarrollar un gusto, familiarizarse con uno mismo y dejarse llevar por la exclusiva imaginación pensando siempre con proyección; es decir, en lo remoto.
ResponderEliminarPara engancharse a una lectura cómoda y agradable es necesario, en ocasiones, dejarse llevar por los rumores, consejos de amigos o referencias de externos. Una gran ayuda podría ser entonces que anterior a leer nos demos a la tarea de contextualizarnos en todos los sentidos sobre la obra y el autor en y seguidamente tomar la decisión de leer o no leer, pues el autor afirma que el valor de una idea está relacionado con el contexto del cual se origina. Brodosky asevera sin interés particular, que el modo de desarrollar el buen gusto literario se da a través de la poesía ya que es la forma más precisa de comunicar experiencias humanas y ofrece grandes valores en operaciones lingüísticas.
El autor habla así: la literatura comenzó con la poesía, sinónimo de economía a la hora de leer ya que su cuerpo es de corta voluminosidad. Afirma que la poesía es más ligera ya que es un arte semántico en el que las posibilidades de charlatanismo son mínimas; además cobra sentido con rapidez y su calidad de lenguaje se hace sentir inmediatamente. Por último, apunta la clave de todo está entonces en asegurarnos al momento de seleccionar, que los libros que tomemos pertenezcan a diferentes géneros literarios.